La sostenibilidad económica de Canarias pasa, según el CEO de Maarlab, Raúl Domínguez, por una evolución del modelo turístico actual. Sin cuestionar el papel central que han tenido —y siguen teniendo— los hoteles y las empresas turísticas en el desarrollo del archipiélago, Domínguez defiende complementar ese modelo con una estrategia orientada a generar más valor: exportar conocimiento, tecnología y soluciones innovadoras desarrolladas en las islas para otros destinos turísticos. En esta entrevista analiza si Canarias está preparada para dar ese paso y cómo podría traducirse en más empleo cualificado, mejores salarios y menor presión sobre el territorio.
Ha estado recientemente en Fitur, la principal feria turística del país. ¿Qué papel tiene una empresa canaria como Maarlab en un evento de este tipo?
Llevamos siendo patrocinadores del foro TechYdestino tres años consecutivos, el espacio de Fitur orientado a la innovación tecnológica. Elegimos este foro porque creemos que son las propias empresas turísticas locales, arraigadas al territorio, las que deben debatir y construir el futuro de la industria. Solo así podremos avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible, que impulse el desarrollo económico local, mejore la calidad de vida de los residentes y cuide el entorno natural.
Cuando dice que necesitamos un modelo de turismo sostenible, ¿a qué se refiere exactamente? ¿Cree que el turismo está en tela de juicio?
No está en cuestión el turismo, sino el modelo turístico actual y su sostenibilidad. Hoy dependemos casi exclusivamente de traer cada vez más personas y de aumentar su gasto medio. Esto, además de generar una enorme presión sobre el territorio, está limitado a él.
Al mismo tiempo, Canarias cuenta con un know-how turístico que nos posiciona como referentes mundiales. Ese conocimiento nos abre una oportunidad real para exportar productos, servicios y soluciones a otros destinos turísticos y generar riqueza para Canarias sin aumentar la presión sobre las islas.
En definitiva, podemos hacer crecer nuestra principal industria más allá de los límites físicos del territorio, creando empleo de alta cualificación. Ante una oportunidad así, como industria y como sociedad, tenemos la responsabilidad de, al menos, intentarlo.
¿La alternativa pasa entonces por menos turismo?
Al contrario, se trata de más turismo con menos turistas. Canarias ha crecido importando turistas: ahora necesita exportar valor turístico para equilibrar su modelo económico y mejorar su cohesión social.
¿Y los números cuadran? ¿Es realmente viable en ese sentido?
El modelo turístico actual aporta en torno al 37% del PIB canario. Un escenario perfectamente asumible sería reducir un 10% el número de turistas en un horizonte de cinco años. El impacto económico de esa reducción se sitúa aproximadamente en 1.750 millones de euros, cerca de un 8% del PIB. Para compensarlo, habría que impulsar un sector de exportación de servicios turísticos avanzados que facture en torno a 3.500 millones de euros anuales, con tasas de crecimiento sostenidas de al menos un 2,5%. Evidentemente, este tipo de ecosistemas no se construyen de la noche a la mañana: requieren tiempo, inversión y una apuesta estratégica sostenida.
No se trata de crear un Silicon Valley. Basta con un ecosistema bien diseñado, apoyado por el REF, la ZEC y una apuesta clara por el talento local, conectado con un mercado global. Hablamos de un clúster de empresas innovadoras y exportadoras: no hace falta descubrir grandes unicornios, no es ciencia ficción. De hecho, en España ya existen ejemplos claros, como el TechPark de Málaga, que generó más de 4.100 millones de euros de impacto económico en Andalucía en 2024. Canarias, además, cuenta con una ventaja competitiva única: llevamos décadas siendo uno de los mayores laboratorios turísticos del mundo, abiertos las 24 horas y los 365 días del año.
¿Está Maarlab en eso?
Nosotros aspiramos a ser una pieza más de ese ecosistema. Somos una empresa canaria que, desde aquí, exporta su solución tecnológica de hotel+vuelo a establecimientos de todo el mundo. Ayudamos, de igual manera, a un americano que viaja a Jamaica, a un suizo que se va de vacaciones al Caribe mexicano, o a un alemán que reserva sus vacaciones en Baleares. Nuestro objetivo es demostrar que desde Canarias se puede crear tecnología exportable que genere valor económico local sin aumentar la presión sobre el territorio.
Hemos hablado del turismo canario, de su modelo, de importación y exportación, y de muchos puntos que son esenciales para la sostenibilidad del archipiélago. ¿Qué le dirías a los responsables políticos que lean esta entrevista?
El Gobierno tiene un papel clave. Este cambio requiere decisiones estratégicas, apostar por el talento, por la innovación real, por un uso inteligente del REF y la ZEC, y por una visión a medio y largo plazo. No se trata de ir contra el turismo, sino de sacarlo de la lógica del volumen y llevarlo a la lógica del valor. Este nuevo modelo no sustituye al modelo tradicional de servicios, sino que se apoya en el conocimiento que el propio sector ha generado durante décadas.
Canarias no está condenada a elegir entre economía o territorio. Podemos reducir turistas, mejorar salarios y seguir creciendo económicamente si apostamos por exportar lo que sabemos hacer mejor. La oportunidad está ahí. La pregunta es si queremos seguir midiendo el éxito por número de llegadas… o por la mejora real en la calidad de vida de nuestros habitantes.